11.01.2010

Sobrevivo. Sigo viva. Paso por alto lo negativo, lo reprimo, lo guardo en lo más recóndito de mi ser o lo transformo en historias que jamás pasaron. Junto memorias, me aíslo, me pierdo. Escribo...
Me queda la tranquilidad de saber que no conté lo peor, que lo más oscuro se queda conmigo...
Nadie va a entender jamás lo que me paso. Ojala tuviese vídeos, ojala pudiese entregar a cada persona que entra en mi vida un disco con mis datos. Ojala, así nadie se decepcionaría... No, no soy brillante, ni la mejor, no soy la más coherente tampoco. Soy poco, y de lo poco que soy, poco entiendo.
Me he dejado pisar, basurear, usar. He dejado que hicieran lo que quisieran con mi cuerpo, con mi mente y mis deseos. De muchas cosas jamás me recuperare, otras tantas las olvidare con el tiempo. Cada una de ellas me ha dejado una marca... Las siento un marcas de mis brazos, los miles de dolores que me trajeron sangre no voy a olvidarlos. No quiero que las marcas se vayan. Se irán con el tiempo, con la posibilidad de olvido, con el aprendizaje.  

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