A veces lo que pasa es que estas tan inmerso en la rutina que te olvidas de vivir. Al menos así lo siento yo, las presiones, todas esas flechas apuntalándote todo el tiempo, que no podes ni pensar en vos mismo.
Pasa que hace un tiempo, que, estoy libre nuevamente. Con toda la disposición del mundo para caer como tantas otras veces en el remolino sacrificante del pensar y pensar sin darle respiro a la mente que no para de carburar.
Es que, no he dejado de pensar en ciertas cosas que me han ocurrido en este último tiempo. Y en algún momento del día termino descargando esa presión en llantos, gritos, o simplemente hundiéndome en vicios baratos.
No es fácil salir de una relación que no logró concretarse, es difícil llevar la frustración de que simplemente las cosas no funcionan por no ponerle un poco de entusiasmo. De chispa, de confianza, de amor. No es mucho pedir, o si?
Y así una vez más vuelvo a estar, pensativa, extraña, estresada, melancólica.
A veces siento que doy todo pero que el resto no esta preparado o simplemente sin interés de atajar mis sutiles jugadas.
Todos dejan algo en uno, y es cómico pensar que aunque algunos no hayan sido capaces de dejar algo significativo en tu vida de todos modos extrañas momentos, situaciones, o ciertos y mínimos códigos que se generan inconscientemente.
Vos, yo, el resto, la vida misma, que más da. En este mundo todo tiene fecha de vencimiento, tarde o temprano te terminas venciendo, y dejando que triunfe el cruel final…