Soy de las personas que dan consejos ideales y justos, de esos que sirven de verdad. Pero que no logra cumplirlos consigo mismo. Siempre termino transitando cualquier otro camino, menos el indicado. Y no es que actúe mal, simplemente tomo otras decisiones que quizá no sean las más adecuadas.
Y después de mucho lastimarme los pies, de tanto tropezar, comienzo a darme cuenta que no todo lo que busco es lo que encuentro, que no todo lo que quiero es lo mejor para mi. Que no todo lo que espero es lo que me llega, ni mucho menos todo lo que sueño se haga realidad.
De repente, empezas a caer y a darte cuenta que no todo lo que cuenta es lo que haya vivido, si no también todo aquello que vivo y que de alguna manera viviré.
Y, es complicado vivir con tanta perspectiva de vida. Temo perder el control de toda situación, aunque se que a veces es mejor dejar que las cosas simplemente pasen, fluyan sin más ni menos que por su naturaleza propia. Me es difícil.
Aun sabiendo que me es imposible no pensar en todo, darle un millón de interpretaciones a las cosas, y así sucesivamente con el resto de cosas que me están adheridas al pensamiento continuo.
Aunque, las cosas se dan en su momento justo, no todas llegan sin que nos movamos. En realidad, en la mayoría debemos estar ahí, apuntando y disparando.
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