7.11.2011

Y un día mas con la frente en alto...

Cuantas veces me he encontrado, llorando, cuestionando donde esta mi dios, si es que lo tengo. Esa especie de buena suerte, de valor, y fe que la gente llama dios. Pues ahora que lo pienso lo mate yo misma hace mucho tiempo. Le escupí, y repudie. Entonces, lo necesite, como nunca, sin embargo yo fui la culpable de matar esa ilusión.
Es que hay tantas preguntas y pocas respuestas. Siempre trate de consolarme con la cobarde frase de "a alguien le tenia que pasar", pues bien pero porque a mi, porque aceptaba en cierta manera que mi vida fuera saboteada una y otra vez. Pienso, y digo de lo que fue de mi solo ha habido amargura, un profundo ardor en el pecho de angustia incesante, espasmos de fría electricidad que recorrían mi médula espinal helando mis sentidos, haciendo que ardieran mis entrañas, sangre espesa y oscura que recorría mis venas golpeando las paredes, queriendo estallar y salpicar al mundo, dejarle dicho en un charco de sangre que la presión no aguanto, que la miseria le gano, que la libertad consiguió. Y ya no habría necesidad de escurrir los ojos con esas lagrimas que no dejan mas que hinchazón y ojeras. Y las migrañas no estrujarían mas la cabeza.

Pero aun sigo siendo la misma Emilia de siempre, que haya tomado conciencia de las cosas no significa que hayan cambiado, simplemente es un buen paso para que a continuación comience un cambio, y porque llamarlo cambio, si siempre odie esa palabra, mejor dicho una mejoría, un progreso.  
Debo admitir un asunto serio, me canse, me harte, de estar siempre sufriendo. Para el ser humano nunca nada es suficiente, si tiene porque tiene, si no tiene porque no tiene, y así un largo etcétera que obviare. Y yo como ser humano que soy no estoy libre de ello, de hecho odio tanto la gente que reniega de la naturaleza de ser humano, porque bien seremos diferente y habrán personas y habrán gentes. Pero de la hipocresía no se salva nadie, y el que no admita que en algún punto de su vida lo es, no es mas que mediocre, porque mentirse a si mismo es mediocridad. Entonces, me digo porque me quejo de que mi vida haya sido una mierda, de que he recolectado lagrimas, gritos, cortes, sedaciones, dolores, sufrimientos, angustias, depresiones, hastíos, y con esto me amarga ser amarga pero quien soy para odiar esta vida sabiendo que sin concepto de dolor hay derecho a quejarse. La queja es sana, me revelo contra lo que me oprime, lo que no me gusta, lo que esta mal según mis valores y me quejo de ello y me siento bien porque me expreso, y pienso que al expresarme soy un poco libre. Que si bien mi vida habrá sido una reverenda cagada sin embargo he disfrutado de lo que hice, y de los detalles que me empujaron a seguir hasta donde estoy. Después de todo, en la vida no existen los culpables y las victimas, la batalla del mundo con el hombre no termina mas que con 50 a 50. 

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